SI ESTO ES OBRA DE DIOS SEGUIRÁ CONMIGO O SIN MI
   
 

El Padre Enríque confió siempre en la Providencia de Dios ya que a pesar de las necesidades y problemas por los que pasaba el Instituto, nunca perdió el ánimo de seguir adelante.

Su sencillez lo llevó a llamar “su obrita” a este Instituto, para no enaltecerse ya que siempre decía: “Mejor que los demás hablen de mí”.

Decir “su obrita” tiene un significado muy profundo ya que los esfuerzos humanos que él hace, piensa que no son muchos para sostener el caminar de este Instituto, sino que la OBRA ES DE DIOS, que pone la mayor parte.

Cuando algún sacerdote o alguien ya avanzado en su formación le manifestaba que iba a dejar el Instituto, sufría interiormente pero no perdía la esperanza y decía: “Hay que darle sacerdotes a la Iglesia”.

A pesar de todo, la presencia de los Misioneros Oblatos sigue adelante en algunas diócesis de nuestra patria, con sus tropiezos y debilidades, con sus ilusiones y proyectos, pero siempre llevando en la mente y en el corazón estas palabras de nuestro fundador: “Si esto es obra de Dios, seguirá conmigo o sin mí”.